Hematospermia: sangre, en el eyaculado, ¿Qué significa?

La hematospermia (también llamada hemospermia) es la presencia de sangre visible en el líquido eyaculado. Es un hallazgo que genera una ansiedad desproporcionada en quien lo experimenta, y con frecuencia también en su pareja. Sin embargo, en la gran mayoría de los casos se trata de una condición benigna y autolimitada, especialmente en hombres jóvenes.

El objetivo de esta entrada es explicar qué significa encontrar sangre en el eyaculado, cuáles son sus causas más frecuentes y, sobre todo, cuándo es necesario consultar al urólogo y qué pruebas pueden estar indicadas.

¿Qué es exactamente la hematospermia?

La hematospermia es la presencia de sangre en el semen, que puede manifestarse como un eyaculado de color rosado, rojizo o parduzco. Antes de atribuirla a un problema del propio paciente, conviene descartar lo que se denomina pseudo-hematospermia: en ocasiones, la sangre no procede del semen sino de una hematuria (sangre en la orina) coincidente o, en el contexto de una relación sexual, del sangrado vaginal de la pareja. Es el primer «error diagnóstico» que hay que tener en cuenta.

Aproximadamente en la mitad de los casos no se llega a identificar ninguna causa específica tras la evaluación inicial. A esto se le denomina hematospermia idiopática, y en la inmensa mayoría resuelve de manera espontánea sin ningún tratamiento.

¿Cuáles son las causas más frecuentes?

Las causas se pueden agrupar según su origen:

Causas iatrogénicas (las más frecuentes en general). La causa más común de hematospermia es la biopsia de próstata guiada por ecografía transrectal o transperineal. También puede aparecer tras una vasectomía u otros procedimientos urológicos. En estos casos es completamente esperable, generalmente leve y autolimitada.

Imagen 1. Biopsia prostática transrectal (lado izquierdo) y transperineal (lado derecho). inspirada en: Berridge C, et al. Perspectives on technology – prostate cancer: is local anaesthetic transperineal prostate biopsy really better than transrectal biopsy? BJU Int. 2024 Aug;134(2):166-174. doi: 10.1111/bju.16349. Epub 2024 Apr 8. PMID: 38584582.

Causas infecciosas e inflamatorias (las más frecuentes sin procedimiento previo). La prostatitis (inflamación de la próstata) es la causa no iatrogénica más habitual, representando aproximadamente el 50% de los casos. También pueden estar implicadas la vesiculitis seminal (inflamación de las vesículas seminales), la uretritis y las infecciones de transmisión sexual (ITS) como la clamidia o la gonorrea.

Causas estructurales u obstructivas. Quistes del utrículo prostático, quistes de vesículas seminales, cálculos (litiasis) en los conductos eyaculadores o en las vesículas seminales, y obstrucciones de dichos conductos.

Causas vasculares. Varices prostáticas o hemangiomas uretrales. Suelen cursar con episodios recurrentes y pueden asociarse a sangrado uretral.

Causas sistémicas. La hipertensión arterial severa, los trastornos de la coagulación y la enfermedad hepática pueden manifestarse también con hematospermia. Son menos frecuentes, pero importantes de descartar si existe sangrado simultáneo en otras localizaciones.

Causas neoplásicas. El cáncer de próstata es el tumor maligno más frecuentemente asociado a hematospermia, aunque representa una causa relativamente infrecuente del síntoma (aproximadamente entre el 3,5% y el 5,8% de los casos). En hombres menores de 40 años sin otros factores de riesgo, esta posibilidad es extremadamente rara.

¿Cuándo hay que consultar al urólogo?

No todo episodio de hematospermia requiere una evaluación urológica extensa. El manejo depende fundamentalmente de tres variables: la edad del paciente, si el episodio es aislado o recurrente, y la presencia de otros síntomas acompañantes.

Como regla general:

  • Hombre menor de 40 años, episodio único, sin otros síntomas y sin factores de riesgo: en la mayoría de los casos basta con una historia clínica, exploración física (incluyendo toma de tensión arterial y tacto rectal), un análisis de orina y tranquilizar al paciente. Las guías de la Asociación Europea de Urología (EAU) 2025 son claras al respecto: el manejo conservador es la primera opción en este perfil.
  • Hombre de 40 años o más, episodios recurrentes o persistentes, o con síntomas acompañantes: la evaluación debe ser más completa.

Las siguientes situaciones deben considerarse señales de alerta que requieren valoración urológica sin demora:

  • Edad igual o mayor de 40 años
  • Episodios recurrentes o persistentes (más de 1-3 meses)
  • Hematuria asociada (sangre también en la orina)
  • Síntomas sistémicos: fiebre, pérdida de peso involuntaria, dolor óseo
  • Tacto rectal anómalo o PSA elevado
  • Antecedentes personales o familiares de cáncer de próstata
  • Trastorno de coagulación conocido o tratamiento anticoagulante
  • Antecedente de viaje a zonas endémicas de esquistosomiasis o tuberculosis

¿Qué pruebas puede solicitar el urólogo?

La evaluación se realiza de forma escalonada según el perfil de riesgo:

Analítica básica. Análisis de orina con sedimento y urocultivo. Cribado de ITS si existe riesgo o síntomas de uretritis. PSA (Antígeno Prostático Específico) en hombres mayores de 40 años o con factores de riesgo de cáncer de próstata. Hemograma y estudio de coagulación en algunos casos puntuales.

Imagen 2. Análisis sanguíneo de PSA (antígeno prostático específico)

Pruebas de imagen. No todos los pacientes las necesitan. Cuando están indicadas, la ecografía transrectal (TRUS) es una opción: permite identificar quistes, cálculos o cambios inflamatorios en próstata y vesículas seminales. La Resonancia Magnética (RM) prostática está indicada en casos persistentes o cuando la ecografía no es concluyente; ofrece una mejor resolución de los tejidos blandos y es especialmente útil para detectar patología de las vesículas seminales y los conductos eyaculadores. En series de hematospermia persistente, la RM mostró hallazgos anómalos en hasta el 60% de los casos estudiados.

Imagen 3. Resonancia magnética

Cistoscopia. Reservada para pacientes con hematuria asociada, sospecha de lesión uretral o vesical, o síntomas persistentes no explicados por otras pruebas.

Imagen 4. Cistoscopia en un varón

¿Cuál es el tratamiento?

El tratamiento siempre debe estar dirigido a la causa subyacente. En los casos en que no se encuentra ninguna, la actitud es conservadora:

  • Sin causa identificable en paciente joven con episodio aislado: reasegurar al paciente. Aproximadamente el 88,9% de los casos idiopáticos resuelven de forma espontánea.
  • Infección urogenital confirmada: antibióticos, antivirales o antiparasitarios según el agente identificado. No se recomienda prescribir antibióticos «a ciegas» en episodios aislados sin síntomas ni hallazgos que lo justifiquen.
  • Post-biopsia de próstata u otro procedimiento urológico: se puede tranquilizar al paciente. Intervenir solo si el sangrado es muy prolongado, aparece fiebre o se produce retención urinaria.
  • Causa estructural u obstructiva (quistes, cálculos en conductos): pueden requerir una intervención endoscópica, como la vesiculoscopia seminal transuretral, que permite visualizar y tratar directamente la patología de las vesículas seminales y los conductos eyaculadores. Esta técnica está especialmente indicada en casos refractarios.
  • Malignidad identificada: tratamiento específico de la lesión primaria (cirugía, radioterapia u otras opciones según el caso).

Mensajes para llevar a casa

  • La hematospermia es un síntoma que genera mucha alarma, pero en la gran mayoría de los casos es benigna y autolimitada, especialmente en hombres jóvenes con un episodio aislado.
  • La causa más frecuente es la prostatitis (inflamación de la próstata) o un procedimiento urológico reciente como la biopsia de próstata.
  • En hombres menores de 40 años con un único episodio y sin otros síntomas, generalmente basta con una exploración básica y tranquilizar al paciente.
  • En hombres de 40 años o más, con episodios recurrentes, hematuria asociada o síntomas sistémicos, es necesaria una evaluación más completa que incluya PSA y, en algunos casos, pruebas de imagen.
  • El cáncer de próstata como causa de hematospermia es posible pero bastante infrecuente; no obstante, debe descartarse adecuadamente en el perfil de riesgo correcto.

REFERENCIAS

  1. Drury RH, King B, Herzog B, et al. Hematospermia Etiology, Diagnosis, Treatment, and Sexual Ramifications: A Narrative Review. Sex Med Rev. 2022.
  2. EAU Guidelines on Sexual and Reproductive Health. European Association of Urology, 2025.
  3. Madhushankha M, Jayarajah U, Abeygunasekera AM. Clinical characteristics, etiology, management and outcome of hematospermia: a systematic review. Am J Clin Exp Urol. 2021.
  4. Expert Panel on Urologic Imaging. ACR Appropriateness Criteria® Hematospermia. J Am Coll Radiol. 2025.
  5. Mittal PK, Camacho JC, Sahani DV, et al. Hematospermia Evaluation at MR Imaging. Radiographics. 2016.
  6. Suh Y, Gandhi J, Joshi G, et al. Etiologic classification, evaluation, and management of hematospermia. Transl Androl Urol. 2017.
  7. Wang XS, Li M, Shao GF, et al. Real-time transrectal ultrasound-guided seminal vesiculoscopy for the treatment of patients with persistent hematospermia. Asian J Androl. 2020.

Última modificación: Mayo de 2026